Cartas abiertas:

Carta abierta a la marmota del día de la marmota

Estimada Marmota. Le voy a decir unas cuantas cositas que, sin ánimo de ofender, estimo apropiado, y aún más, necesario, porque la raza humana sigue haciendo un poquito el gilipollas, por ignorancia más que nada.

Le comento. Hace años que la conocí en la estupenda película “Atrapado en el tiempo” dirigida por Harold Ramis. En un primer visionado, y según mi nivel de conciencia de aquel entonces, la película en la que usted aparecía me pareció un divertimento sin más enjundia.

Mas le habré de decir que llegado su justo momento comprendí más a fondo lo que la historia está contando. También es verdad que no hay que ser un lince para verlo, mas yo, como mucha humanidad que está haciendo el gilipollas en estos precisos instantes, hice a mi vez el gilipollas, considerablemente. Quizá se esté usted preguntando que a qué me estaré refiriendo con esto de hacer el gilipollas.

Bien, pues a vivir sin sentido ni significado, ya no la propia vida en general, sino las circunstancias que más difícil nos la ponen, con las que más sufrimos y con las que continuamos en una ceguera generalizada en vidas de gilipollas y en bucle, sin transformar nada, como en su famoso Día de la Marmota. Y yo me pregunto, y esto ¿por qué es así?

Le diré que agradezco profundamente que tanto usted como su “Día de la Marmota” se hayan hecho mundialmente famosos. Porque creo que nos dan la gran clave y además en clave de comedia – nunca mejor dicho – para dejar de hacer el gilipollas, si es que alguien que esté leyendo esta carta lo está haciendo. En el sentido de no aprender lo que las situaciones difíciles le quieren ayudar a aprender y está en eso, en bucle tipo Día de la Marmota.

¿Se acuerda usted del personaje protagonista de la película? El periodista Phil Connors que, no solo se comporta como un gilipollas redomado al principio de la historia, sino que cuando se le repite el mismo día una y otra vez no para de hacer gilipolleces de toda índole, como tanta gente en sus cotidianos, mas que nada, tal como le decía arriba, por pura ignorancia.

Mas, no estaría de más que la gente revisase la película para ver de primera mano las claves que pueden usar como mapa de acción para aprender lo que la vida les plantea, dejando de hacer el gilipollas al no encontrar el sentido constructivo a lo que les pasa.

El personaje transita un proceso de reconocimiento de la situación, después de aceptación, para ir soltándola sin resistirse, ni juzgarla, ni oponerse ni pelearse hasta que aprende a Amar. No solo a otro ser humano, a la vida tal como es con todo lo que contiene. Y ahí, usted, señora Marmota, estuvo estupenda en su papel haciendo repetir la situación una y otra vez hasta que el protagonista aprendía lo que había de aprender dejando así de hacer el gilipollas dándole sentido a su vida.

¿Sabe, señora Marmota? La vida no quiere molestar a nadie, ni tocar las narices, solo quiere que aprendamos. Si ante las situaciones cotidianas que nos remueven y nos sacan del centro, en lugar de quejarnos, maldecir, interpretarlas como putadas y demás perlas de negatividad nos hiciésemos una sola pregunta… “¿Qué tengo que aprender de esto?”, la vida iría, eso, tomando otro sentido…

Sencilla pregunta que, de humano en humano, llevaría a la humanidad a otro nivel de comprensión acerca de sí misma y cada vez habría menos gente haciendo el gilipollas sin aprender lo que a cada quien le toca, auto-permitiéndose vivir sin sentido ni significado verdaderos más allá de trabajar, ganar dinero, comer, estudiar, follar, leer o defecar.

Bueno, señora Marmota, creo que está todo dicho. Expresado mi profundo agradecimiento por su labor y la labor que hace su “Día” en el mundo. Y con el deseo también profundo de que la humanidad, cuando diga que está en el Día de la Marmota, sea porque por fin se está Amando en bucle a sí misma, un día tras otro y tras otro más.

Que el Día de la Marmota deje de tener un significado peyorativo, que hayamos sido inteligentes y que el nuevo significado sea uno en el que lo que se repite ya como costumbre y para siempre sea únicamente el Amor en la vida de cada persona en este planeta.

Por mi parte ahí seguiré.

Si lo tiene a bien, dé por favor recuerdos a sus congéneres de mi parte y, para usted, un piquito en el morrete si es que me lo permite.

Afectuosamente: