Llamamientos internacionales:

Las 100 cosas que haces mal, ya desde que te levantas

Vivir en serenidad y satisfacción interior es posible y está al alcance de cualquier persona que sepa cómo hacerlo.

 

Como a toda causa le sigue un efecto, hay causas de mierda que producen efectos de mierda. Y si hay 100 cosas que ya haces mal desde el principio podríamos casi asegurar que, las que van detrás, también. Porque, si ya algo no va encarrilado de la forma más apropiada desde el principio, es como lo de las fichas de dominó, que van cayendo unas sobre otras pillando cada vez más velocidad y fuerza en la caída en progresión exponencial.

La causa por la que algo no se hace bien, lo que sea, suele ser que no se sabe hacerlo. Pero la cuestión sobre la que aquí hago atención es, si sabes que estás haciendo algo mal ya según te levantas, que ya va a conducir la mala calidad de todo lo demás durante el día, e incluso en los sucesivos ¿harías lo que fuera necesario para hacerlo ya bien desde que te levantas?

¿Y si lo hacemos sencillo y en lugar de ocuparte de esas 100 cosas o más que estás haciendo mal, te ocupas solo de la única de la que depende el curso de todas las demás?

Si te estresas, te agobias, lo pasas mal, te angustias, te enfadas, te esfuerzas, te tienes que estar defendiendo o tienes que estar atacando, si te agotas… hay algo que estás haciendo ya mal desde que te levantas.

Si sientes miedo, ira, desprecio hacia otros, si te afecta el rechazo o las críticas de otros hacia ti, si enjuicias, si te menosprecias y, si así seguimos hasta 100 o más asuntos de este calado, haciendo que los días de tu vida sean una sucesión de sinsentidos poco inteligentes, hay algo que estás haciendo ya mal desde que te levantas. ¿Me sigues?

Sencillo: Según siembras, así cosechas

Te propongo mantener todavía sin desvelar qué es eso que haces mal, o no del todo bien, para que el asunto te toque la fibra y reflexiones en la medida que te venga bien – y si es que te viene bien –  por si quieres mover ficha al respecto. Porque eso que no estás haciendo bien ya desde que te levantas es, atención, el grado de eficacia y satisfacción del que provees tu vida. Y quizá tu vida tenga mucho más valor que el que quizá le atribuyas con ese embadurne sin sustancia que son todos esos estados de mierda que te ocupan cuando hay otros que son gloria bendita.

Es enorme el número de gente a lo largo y ancho del planeta que sufre como consecuencia de no hacer eso bien ya desde que se levanta. Por ejemplo, arrastrando la pesadez de tener que afrontar otro día más, y a una hora tan temprana además que hacen suyo ese concepto universal de que sin un café no eres persona. No hablo de madrugar, sino de que se madruga para que la vida se viva una carga por eso que ya se hace mal desde el principio.

Otra consecuencia que tanta gente sufre por no estar haciendo eso bien ya desde que se levantan, es la de estar literalmente contrayendo el pecho y reduciendo la respiración para reprimir emociones que no quieren ni sentir ni atender porque si no las tendrían que afrontar. Afrontar no ya las emociones en sí, sino todo lo que las está produciendo, y que ahí sigue – quién sabe desde cuando – acumulándose como la basura sin recoger. Inteligencia esto no es. Y bueno, al menos estas personas son las que no hacen gasto, porque hay otras que, además de apretar sus propias emociones con lo que estás le quieren comunicar, se medican para sedar lo que no deciden afrontar.

También está la gente que pasa por encima de sí mima al relacionarse con quien no se querría relacionar y en formas en las que no se querría estar relacionando, a cambio de seudo afectos, normas, mandatos internos o externos, nóminas, manipulaciones y demás percales. Y todo ello por carencias personales, afectivas, de auto-valoración, por costumbre, por temor a perder algo, por creer que es lo correcto… Todo esto aún a costa de tu felicidad, tu paz y hasta de tu dignidad. Y tu salud.

Si quieres seguimos, pero bueno… si te parece vamos a parar aquí porque si no esto se va a poner de mal en peor.

Lo que no sabes lo puedes aprender

Lo que sí creo necesario decir es que todo lo anterior no son desgracias que te ocurren, sino tan solo hábitos en los que vives. Sin más. Que los vives ya desde que te levantas, por la sencilla razón de que ya estaban ahí cuando te acostaste  a dormir. Y puntualizar que todo lo anterior se entrena, tanto como para llegar a  sufrirlo como para liberarse de toda esa mierda y pasar a otra cosa mucho mejor. También sin más. Doy fe. Esto sí que es inteligencia aplicada, todo lo que te ayude a mejorar tu vida en eso que tú sabes que no funciona. Porque aquí todo el mundo sabe qué no está funcionando, ¿a que sí?

Bueno, pues ha llegado el momento de hacerte la gran revelación. Gran no porque sea el descubrimiento de una nueva galaxia en tu universo, sino por su sencillez.

La única cosa que haces ya mal desde que te levantas y que tiene como consecuencia todas estas perlas que hemos nombrado, y muchas más es… que no estés en ti. Que no conectes contigo. Que no salgas de esa cabeza que solo sabe ir en tu contra para bajar a las sensaciones del cuerpo, a su pacificación y la intuición. Que no te tengas en cuenta a través de lo que verdaderamente sientes y solo le des autoridad a lo racional que, la mayoría de las veces, está además enmarañado, caótico y en bucle.

Todo esto se puede simplificar en que, ya desde que te levantas, estás en ego y no en contacto con tu Ser, con tu aspecto más esencial, verdadero y sabio. El que vive de forma natural en serenidad, paz y satisfacción. Y si no sabes, aprendes, que eso es lo que se hace con lo que no se sabe, aprender, ¿no? como has hecho con todo lo demás que no sabías y has aprendido. Y mira, aprender esto a través de la práctica merece, no ya la pena, sino tanto la alegría, que nunca voy a parar de invitarte a ello, a que cambies tu vida radicalmente.

Lo único que determina todo lo demás

Cuando descubrí que solo hay un problema, estar ausente de mi Ser, y que solo hay una solución, estar en contacto consciente con mi Esencia, mi vida cambió de forma radical y para siempre. Bueno, cambió cuando lo entrené hasta tal punto que lo convertí en hábito que, como tal, se activa él solito según abro los ojos al despertar cada mañana.

El Ser no sabe de ansiedad, estrés, menosprecio, miedo, angustia, agobios, esfuerzo, inseguridades, debilidad, ataques o defensas. Solo sabe de estar presente, en serenidad y plenitud en cada detalle de cada situación de cada día con cada persona.

Y si lo primero que exclamas al escuchar esto es: “Ya… pero ¡¿cómo se hace?!”, sería poco inteligente querer encontrar la panacea en un artículo de solo unos párrafos. Te vuelvo a preguntar lo del principio: ¿de verdad que harías lo que fuera para hacerlo ya bien desde que te levantas?

Si es así, búscate la vida, en el mejor sentido del término y acostúmbrate a vivir en ti, por ti y para ti. Obvio que no estoy hablando de una actitud egoísta. A buen entendedor… Me refiero a lo que no es comparable con nada, a vivir en verdadera conexión con tu parte más esencial. Cuando yo me busqué la vida, prioricé trabajar con personas que me asesorasen y guiasen en lo que yo no sabía hacer por mí mismo en mí mismo en aquel momento. Mas me entrené, hice lo que hizo falta, todas las veces que hizo falta durante el tiempo que hiciese falta hasta que lo consiguiese: levantarme habiendo despedido aquella densidad que me nublaba y haciendo una sola cosa que hacía bien ya desde que me levanto: ser yo en mi mejor aspecto. ¡Y en progresión ascendente! La mejor inversión que he hecho en mi vida.

Nada hay comparable. Te lo aseguro. Y si todavía no sabes muy bien de qué te estoy hablando, ponte en la de querer saber, aunque sea un poquito cada día, para ir abriéndote a esta posibilidad. Seguramente ya conozcas eso de que la práctica hace Maestros, Maestras. Pues es verdad. Doy fe. Y el entrenamiento lo es todo por la cantidad de virtudes que incluye, porque entrenarte, ejercitarte en lo que sea, es mejorarte. Así que si estás a punto de levantarte un día más…

¡Despierta!

El mundo está llenito de personas que se levantan pero que no han despertado, que todavía no son “persona”. Y luego encima le echan la culpa al café mañanero. Es que… hay que ver cómo están algunos y algunas.