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Si te sientes culpable es culpa tuya

Por fin ha llegado el momento: la cura de este mal, tan propagado como desconocido en sus perniciosos efectos, es posible.

 
Te voy a demostrar cómo la culpa te jode la vida sin que te estés enterando. Y te voy a demostrar por qué la culpa es una de las mierdas más mierdas que he visto en toda mi vida. Tan gorda que debería ser erradicada de la faz de la Tierra por tramposa, traidora y perversa.

Mira que llevo recorrido y no conozco a nadie que, o no se sienta culpable por yo qué sé cuántas cosas, o que no culpe a otros por tampoco sé cuántas cosas más. O que se lance ya del todo al barro y ejercite ambas disciplinas de sentirse culpable y a la vez culpar a los demás. Sí, sí, disciplinas.

¡Ah!, ¿que no lo sabes? La culpa es una aberración que se entrena y ejercita disciplinadamente a conciencia, o mejor dicho a ignorancia. Y ya sabes que aberración es un comportamiento que se aparta claramente de lo que se considera natural, correcto o lícito. También esto te lo voy a demostrar.

Y subo el nivel, ¿alguien me puede explicar la utilidad de la culpa? ¿Me lo puedes explicar tú? Por lo general, todo lo que existe tiene alguna utilidad, para bien, para mal o para regular. Como por ejemplo la tristeza para elaborar las pérdidas, o el miedo como lo que traspasar para hacerte más grande. O, incluso, hasta el sufrimiento para darte cuenta de que te estás resistiendo a lo que es tal como es y que puede ser útil para que aprendas acerca de la aceptación.

Cualquiera de estos puedes emplearlos para tu beneficio si los usas con inteligencia para crecer. Pero, si te fijas la culpa no tiene ninguna utilidad. Ninguna. No solo no la puedes emplear para crecer, sino todo lo contrario, lo que hace es mantenerte en un bucle ciego de enmierde, tanto si te culpas a ti como si culpas a otros. ¿Entonces?

La culpa es una invención

Es una invención. Y como te decía perversa, dícese de algo que es sumamente malo, que causa daño intencionadamente corrompiendo el orden o el estado natural de las cosas.

Te he dicho que te lo iba a demostrar. Pues a ello.

La culpa no es natural en el ser humano, no es una de las emociones con las que nacemos por diseño, las cuales son de utilidad porque te ayudan a evolucionar. Pero la culpa lo que hace precisamente es detener a las personas en sus mentes.

La culpa humilla, usa a los seres humanos como receptores o perpetradores de algún tipo de pecado que exige castigo en el cual intervienen verdugos y víctimas. De esto puedes darte más o menos cuenta, mas está en el inconsciente de los seres humanos. Es debilitante, corrosiva, manipuladora y tóxica.  Menudo percal, ¿no? ¿De verdad que todavía estás en estas cosas? Pero aún hay algo peor que esto. Bueno, dos cosas.

1 – Te anula en tu parte más esencial, que la necesitas como el aire para desarrollarte en una vida de serenidad, paz y satisfacción.

2 – Mantiene en bucle un mundo de mierda habitado por las personas que la sufren.

Cuando te crees la culpa es cuando has caido en la trampa

¿Sabes cuál es la putada de esta mierda? Que prácticamente todo el mundo os la creéis y así es como se fue introduciendo hasta que se normalizó haciendo que todo el mundo la asuma sin cuestionarse nada más.

Cuando te he dicho de que es tramposa es porque, como si de un bicho inteligente se tratase, usa ardides y embustes para burlar y perjudicar a alguien. Y con este alguien me refiero a ti. Sí, a tu parte más esencial. La culpa es completamente egoica, y el ego no reconoce tu Verdad esencial ni todos sus dones. ¿No te parece suficiente mierda?

Y cuando te he dicho que es traidora es porque la traición es la falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener. Cuando permites la culpa en tu mente, hacia ti o hacia otros, te estás traicionando a ti en lo más profundo y verdadero de tu Esencia. Estás traicionando a tu Ser. solo el ego es partícipe de este bicho. Tu parte más esencial nada sabe de esta lacra.

La culpa es tan nociva porque anula automáticamente la responsabilidad. Responsabilidad entendida como la habilidad de responder reconociendo y aceptando las consecuencias de los actos realizados libremente. La culpa anula tu contacto con tu parte más esencial y sabia, mientras que la responsabilidad es una virtud de la misma. Y cuántas personas responsables, no culpables, necesitamos en el mundo que, por ejercer responsabilidad, ponen cuidado y atención en lo que dicen, en lo que hacen y en lo que deciden. La culpa es corrosiva e inútil.

Hablo de aberración porque te desconecta automáticamente de la responsabilidad, tan necesaria para empoderarte interiormente. Y para madurar. El mundo está lleno de seres humanos inmaduros emocional y psicológicamente. ¿Cómo lo sabemos? Mira a ver cuánta gente con miedo ves, insegura, que no confía en sí misma, menospreciándose, con baja autoestima, con desórdenes emocionales y alimenticios, carente en todos los aspectos posibles, en neurosis y toxicidad. Esto habla de aspectos que se quedaron infantiles sin haber sido madurados. Y este es el terreno fértil para que la culpa campe a sus anchas, porque quien no ha madurado no puede ejercer una sana responsabilidad personal.

Se trata de ir madurando hacia tu libertad interior

Con la culpa no maduras, todo lo contrario, involucionas. La función principal de emplear la sana responsabilidad es que cada persona madure en su debilidad particular, en el aspecto en el que se quedó en una versión infantil de sí misma y de sus capacidades en determinadas situaciones. Y esto nos conduce, por lo tanto, a la potente función de que la humanidad madure hacia la dimensión interior de su Ser. Así el mundo podrá ser otra cosa. Si no, esto sigue siendo una mierda bien gorda, señoras y señores.

Por mi parte te diré que, cuando comprendí toda la mierda que había encerrada en el concepto culpa, desterré esa aberración debilitante e inútil en mi vida, hace ya bastantes años. Es, incluso, una palabra desaparecida, extinguida de mi vocabulario, de mi mente y de mi sistema de creencias. Eso ya no tiene cabida en mi vida. Hace años que instauré la responsabilidad que me hace un Hombre y libre además, en el único lugar que puedo serlo, en mi propia mente. Dejé de auto-culparme y empecé a responsabilizarme. Dejé de culpar a los demás y así es como se abría la posibilidad de que tomasen responsabilidad emancipadora. Y al hacerme un Hombre, por lo tanto, me convertí  en útil para las personas que estáis en este mismo Viaje de la Vida que yo.

Y aquí tienes las últimas noticias llegadas a esta redacción:

  • La culpa incita al odio y al castigo, hacia ti y hacia los demás.
  • La responsabilidad induce al Amor, hacia ti y hacia los demás.

Si ya sabiendo esto te sigues sintiendo culpable o sigues culpando a los demás, la culpa ya es tuya. ¿Te lo he demostrado?

¿Qué vas a hacer?